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Monday 23 September 2019
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Deléitate con los más hermosos paisajes oceánicos

Esta enorme masa de agua salada nos sorprende con sus colores y texturas que cambian en toda la redondez del planeta. No tenemos nada que envidiarle a la Sirenita ni al cangrejo que cantaba que bajo del mar eres feliz (¿ahogado?), porque también podemos ser felices mirando la superficie oceánica y siendo uno con la naturaleza.

El océano no es solamente una enorme masa de agua salada que cubre dos tercios del planeta. Bueno, sí, pero eso no quiere decir que sea un paisaje monótono y aburrido en toda su extensión. De hecho, las islas y arrecifes no son los únicos tesoros y maravillas que nos aguardan los distintos océanos. Muchos paisajes oceánicos son tan espectaculares que debes verlos para creerlo.

1. El lugar donde el Océano Atlántico y el Mar Caribe se unen en las Bahamas

Eleuthera es una de las muchas islas que se encuentran dentro del archipiélago de las Bahamas, a unos 80 kilómetros de la capital. Es una isla larga y delgada. La luz de las aguas azules poco profundas del Mar Caribe se contrastan totalmente con el azul profundo del Océano Atlántico, a miles de metros de profundidad. Uno de los mejores lugares para ver esta extraordinaria yuxtaposición es en el puente de la ventana de cristal.

oceanos1Sobre el puente de roca natural, se construyó uno de hormigón, que conecta los puntos norte y sur de Eleuthera, por una carretera asfaltada. El puente de la ventana de cristal es uno de los más visitados de la isla.

oceano2Eso sí, hay que tener mucho cuidado al visitar el puente de la ventana de cristal y las zonas de acantilado circundante, ya que las olas gigantes han llegado inesperadamente sobre el puente y los acantilados cercanos. Debido a que no existen arrecifes inmediatos a lo largo del lado del océano para romper las olas, {estas pueden golpear con fuerza, llevándose a gente e incluso automóviles a las profundidades marinas.

2. El lugar donde el Mar Báltico y el Mar del Norte se reúnen

En la ciudad turística de Skagen se puede observar un fenómeno natural increíble. Esta ciudad es el punto de Dinamarca donde el Mar Báltico y el Mar del Norte se encuentran. Debido a que las dos mareas son opuestas y tienen diferentes densidades, no se pueden fusionar.  Claro que hay puntos de mezcla, pero son mínimos, y el espectáculo es alucinante, ya que el mar se divide en dos colores en una línea infinita.

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3. Caídas de agua horizontales en Australia

Las cascadas verticales son un fenómeno natural que ocurre en la costa de la región de kimberley, en Australia occidental. A pesar de su nombre, las cataratas horizontales son un flujo de marea de rápido movimiento a través de dos gargantas estrechas, de la cordillera de McLarty, ubicado en la Bahía de Talbot. La dirección del flujo se revierte con cada cambio de marea.

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La garganta que se ubica más hacia el norte es de 20 metros de ancho, y la que se ubica más al sur es de 12 metros. Por encima de cada una de ellas hay reservorios naturales de agua de entre 6 y 8 kilómetros de largo, que se llenan y vacían con agua de mar a través de las aberturas de las gargantas.

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4. La Gran Barrera de Coral, Australia

La Gran Barrera de Coral es el sistema de arrecife de coral más grande del mundo. Lo componen cerca de 3 mil arrecifes individuales y 920 islas que se extienden por más de 2,6 mil kilómetros, sobre un área de aproximadamente 345 mil kilómetros cuadrados. El arrecife está situado en el Mar del Coral, frente a la costa de Queensland, Australia.oceano6La Gran Barrera de Coral es la única estructura natural de este tipo que puede verse desde el espacio exterior. La estructura del arrecife se compone por miles de millones de pequeños organismos, conocidos como pólipos de coral. Es compatible con una increíble diversidad de vida, y fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1981. Además, es una de las 7 maravillas naturales del mundo.oceano7

5. Cascada Submarina en Mauricio

Mauricio es una nación insular llamada la República de Mauricio, y se encuentra en el Océano Índico, cerca de 2 mil kilómetros frente a la costa del continente africano. Una vista fascinante se puede encontrar en el extremo sudoeste de la isla. Cuando se ve desde el aire, da la impresión visual de ver una verdadera cascada en el fondo del mar, justo debajo de la isla.

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La ilusión se debe a que la corriente causada por las olas rompiendo contra una parte específica de la isla hace que la arena se disperse de forma natural, sin cascada, como de tracción hacia abajo. Bueno, igual sí es una cascada, pero no de agua, sino que de arena. Asombroso.

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6. El Gran Agujero Azul en Belice

El Gran Agujero Azul es un gran deslizamiento de tierra submarino frente a la costa de Belice. Se encuentra cerca del centro del arrecife Lighthouse, un pequeño atolón de 70 kilómetros de la parte continental y la Ciudad de Belice.  El agujero es de forma circular, de más de 300 metros de ancho y 124 metros de profundidad. El Gran Agujero azul es una parte de la gran barrera de Belice. Sistema de la Reserva de Coral, que es Patrimonio de la Humanidad de UNESCO.

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7. Pirámide de Ball, Australia

La Pirámide de Ball es un remate de erosión de un volcán. Se encuentra a 20 kilómetros al sureste de la isla Lord Howe, en el Océano Pacífico. mide 562 metros de alto y 300 metros de ancho, por lo que es la pila volcánica más alta del mundo.

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8. Islas Roca en Palau

Estas islas son una pequeña colección de piedra caliza, reliquias antiguas de los arrecifes de coral que violentamente emergieron para formar islas en el sur de la laguna de Palau. Hay entre 250 y 300 islas en el grupo, con una superficie total de 47 kilómetros cuadrados, y una altura de hasta 207 metros.  Es patrimonio de la humanidad desde 2012.

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Valentina Pizarro

Periodista y guionista, un poco cantante y actriz. Heredé el amor por la ecología y el odio a la injusticia. San bernardina de tomo y lomo. Trato de ser buena persona.


  • Luis Jaqui

    Viejo océano, los hombres, pese a la excelencia de sus métodos, todavía no han logrado, con ayuda de los procedimientos de investigación de la ciencia, medir la profundidad vertiginosa de tus abismos, algunos de los cuales hasta las sondas más largas y pesadas han reconocido inaccesibles. A los peces… le está permitido; no a los hombres. Muchas veces me he preguntado si será más fácil de reconocer la profundidad del océano que la profundidad del corazón humano. A menudo, con la mano apoyada en la frente, de pie sobre los barcos, en tanto que la luna se balanceaba entre los mástiles en forma irregular, me he sorprendido mientras hacía a un lado todo aquello que no era el fin que yo perseguía, esforzándome por resolver ese difícil problema. Sí, ¿cuál es más profundo, más impenetrable de los dos: el océano o el corazón humano? Si treinta años de experiencia de la vida pueden, hasta cierto punto, inclinar la balanza hacia una u otra solución, me estará permitido decir que, pese a lo profundo del océano, no podrá igualarse, en lo que respecta a dicha propiedad, con lo profundo del corazón humano. Estuve en contacto con hombres que fueron virtuosos. Morían a los sesenta años y nadie dejaba de exclamar: “Han practicado el bien en este mundo, lo que quiere decir que han sido caritativos: eso es todo; no hay en ello picardía alguna y cualquiera puede hacer otro tanto.” ¿Quién comprenderá por qué dos amantes que se idolatraban la víspera, se separan por una palabra mal interpretada, uno hacia oriente, otro hacia occidente, con los aguijones del odio, de la venganza, del amor y de los remordimientos, y no se vuelven a ver nunca más, embozado cada uno en su altanería solitaria? Es un milagro que, aunque se renueva diariamente, no deja por eso de ser menos milagroso. ¿Quién comprenderá por qué se saborean, no sólo las desgracias generales de los semejantes, sino también las particulares de los amigos más queridos, aunque al mismo tiempo se sufra la aflicción? Un ejemplo irrebatible para cerrar la serie: el hombre dice hipócritamente sí y piensa no. Por esta razón los jabatos de la humanidad confían tanto los unos en los otros, y no son egoístas. Todavía le queda a la psicología mucho camino por andar. ¡Te saludo, viejo océano!