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Monday 23 September 2019
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El cálido orgullo moreno en la apática y fría Europa

”Nuestra sociedad no asume su hermosa morenidad”, la frase del poeta mapuche Elicura Chihuailaf que escogimos para concluir nuestra investigación, hoy me parece que tiene más sentido que nunca.

Siempre pensé en Europa como la cuna del arte y de la cultura occidental. Un tierra de sociedades desarrolladas y lugar de origen de los más grandes filántropos y pensadores, en donde su propia historia era el pilar de una idiosincrasia marcada por el hambre de conocimiento. En general, una idea  preconcebida que -probablemente- no se aleje demasiado de la imagen que muchos chilenos tenemos sobre quienes habitan ese continente.

Por lo mismo, cuando fuimos invitados a dos universidades italianas a presentar nuestro proyecto de título junto a tres colegas periodistas, las ansias por darlo a conocer fueron enormes. Llevamos a cabo una investigación sobre cómo La Cuarta y El Mercurio han tratado al denominado “conflicto mapuche” en la última década. Un trabajo en el que pusimos en evidencia cómo estos medios utilizan el lenguaje para criminalizar a este pueblo indígena, sin que consten las fuentes en las que se basan sus afirmaciones. Por ejemplo,  el 13 de enero de 2012, El Mercurio tituló: “Peligrosa espiral de violencia indígena por muerte de activista Matías Catrileo tras incidente con carabineros”, añadiendo en la bajada que: “fuentes policiales y cercanas a las investigaciones resaltan coincidencias entre el cambio de medidas cautelares e incremento de atentados en las regiones del Biobío y La Araucanía”. ¿Quiénes son esas fuentes cercanas? ¿Existen?

El primer viaje fuera del continente para los cuatro, una cultura distinta, otro idioma, dar a conocer un tema tan delicado e importante y en un lugar muy alejado. “Debe de ser una audiencia exigente, incisiva, querrán saber todo sobre lo que sucede en Chile con los mapuche“, pensaba todos los días. El miedo a equivocarnos, a hacerlo mal o a no estar a la altura de las circunstancias era constante, incluso meses antes de viajar. Por lo mismo, quisimos prepararnos y no sólo llevar nuestra investigación, sino también videos sobre los mapuche realizados por nosotros, y una exposición fotográfica para mostrar la riqueza de esta cultura.

Este fue uno de los videos que presentamos:

Primera parada: Universidad de Florencia. Angustia y nerviosismo. Discusiones entre nosotros en medio de la locura de montar las fotografías en el hall de la facultad, que tuviera sentido e invitara a diálogo. Reorganizar la presentación, tú dices esto, tú hablas de esto otro, pero que sea breve para que sea más fácil la interpretación al italiano, y apurémonos, que ya casi es la hora. Más angustia y dolor estómago. ¿Entenderán el mensaje que queremos entregar? ¿Y si no logramos ser claros?

Una pared repleta con más de sesenta fotografía en la entrada del edificio. Nos sentamos a  esperar a que todos miraran y preguntaran por las imágenes, llenos de entusiasmo. Estudiantes jóvenes como nosotros, debían detenerse frente a la exposición, querer saber más sobre estas personas tan distintas a ellos. Pero algo no resultó como esperábamos. Al parecer, para muchos la urgencia por salir de clases era mayor que la curiosidad. Miraban de reojo y seguían de largo hacia la salida. Algunos se detenían, veían rápidamente los mensajes y se marchaban. Una minoría se interesó de verdad y conversaron con nosotros. Otros en cambio, con los ojos puestos sobre sus teléfonos, ni siquiera se percataban de nuestra presencia. Recordé a Chile, las personas en el metro, los audífonos como una extensión de nuestros cuerpos, los smartphones en todas partes, el absurdo silbido de WhatsApp, las cabezas agachadas moviéndose por cada avenida de la ciudad.

Quisimos entender qué pasaba. El país desarrollado y con tantos siglos de historia, quizás como sociedad hubiese empezado a conocer a otras culturas de una forma lejana, en la que involucrarse demasiado ya no era una posibilidad. O tal vez el exotismo, una actitud muy común por estos días, hicieron de Latinoamérica más bien un producto cultural antes que una realidad con diversos matices y problemas… Eran muchas las ideas en nuestras cabezas.

Y es que, finalmente, ¿qué era lo que nos distinguía de esas personas del Viejo Continente? ¿Dónde estaban esas ganas, esa sed de conocimiento, de encantarse con otras culturas que tanto imaginamos en ellos? ¿Acaso ese desinterés generalizado por lo externo ya era un fenómeno global? Intenté sacarme los prejuicios de encima. Al fin y al cabo, no podía (ni quería) hacerme una idea general a partir de tres presentaciones en Italia. Sin embargo, fue inevitable pensar en nuestras características culturales en común antes que en las que nos diferenciaban.

A pesar de lo que observamos en Italia, pienso que en todo el mundo hay quienes tienen ese deseo de conocer otras realidades en profundidad, y que quizás no pasa tanto por un asunto a nivel cultural, sino por individualidades e intereses. Sin embargo, luego de esta experiencia, creo que es fundamental que ese interés y aprecio por los mapuche, nazca en primer lugar entre nosotros antes que en cualquier otro lugar. Si no somos quienes nos interesamos en mostrar la belleza de nuestra diversidad o de respetar a nuestros pueblos, difícilmente alguna vez alguien más pueda conocer nuestra historia o involucrarse de alguna forma en la realidad de nuestro país.

”Nuestra sociedad no asume su hermosa morenidad”, la frase del poeta mapuche Elicura Chihuailaf que escogimos para concluir nuestra investigación, hoy me parece que tiene más sentido que nunca.

Aprovecho de compartir nuestro Canal de Youtube en donde tenemos todos los videos que mostramos en Italia. Estoy seguro de que a más de alguien le interesarán.

  


Ivo Dragojevic

Periodista serenense con sede en Santiago. Aún en busca de su verdadera pasión, está seguro de que muy pronto empezará, terminará y publicará su propia novela. Espera algún día conocer cada rincón de este grandioso planeta Tierra.


  • Christian Vargas

    Es verdad, la gente est’a demasiado “confortable” en este continente. El fenómeno del individualismo y la tecnologías de hoy abren un nuevo paso a la ignorancia y desconocimiento. Recuerdo estando en Venecia o Par’is y las personas solo fotografiaban paisajes históricos sin saber nada de ellos. Acaso todos los que hayan ido al Museo del Louvre habrían observado la única escultura en su entrada? Creo que no, la preocupación por hacer la fila era mayor ; hay un capitalismo cultural de igual manera, el fenómeno Monalisa. Sin embargo, creemos lejos una cultura que esta muy cerca (o des-cultura).