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Wednesday 15 August 2018
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El misterioso nacimiento de la luna

La historia que nos han contado sobre el nacimiento de la luna, esa de que hubo una explosión y muchos pedazos de tierra se juntaron y formaron nuestro satélite, podría no ser cierta. Varias hipótesis están siendo comprobadas para saber el real origen de la mágica y hermosa luna.

lunaSiempre está allí, y da la impresión que siempre ha estado. Redonda o delgada, la luna siempre termina apareciendo en el cielo. ¿Pero cómo fue que nació? ¿Cuál es su historia original? Durante años, en las escuelas nos enseñaron que hace alrededor de 4.5 millones de años, poco después de que la Tierra fuese formada, colisionó un objeto del tamaño de Marte, llamdo Theia, y arrojó restos derretidos en órbita alrededor de la Tierra. Durante cientos de millones de años, los restos se unieron y formaron lo que hoy llamamos luna.

El problema es que varias observaciones actuales no encajan con lo que se llama la hipótesis del impacto grande.

Ingredientes similares

La distribución de la Tierra y la luna son muy similares para el escenario del clásico impacto grande. Es decir que, si la luna está formada por restos de Theia, debería tener una composición química parecida a ésta, y muy distinta a la de la Tierra, ya que vendrían de distintas partes del sistema solar. Pero cuando los científicos estudiaron rocas lunares traídas al planeta por el programa Apolo, encontraron que los isótopos de la Tierra y la luna eran extrañamente similares.

¿Cómo se explica esta similitud?

Una hipótesis sugiere que la luna se formó a partir de los restos de la Tierra en vez de los de Theia. Alessandra Mastrobuono-Battisti, del Instituto de Tecnología de Israel, y sus colegas dieron una solución más simple: de acuerdo con sus simulaciones por computadora de los inicios del Sistema Solar, es muy posible que la Tierra y Theia sean similares porque se formaron “en el mismo barrio”.

 “Los planetas que crecen en el mismo entorno son más propensos a chocar con los otros”, dijo Mastrobuono-Battisti. Cuando su equipo rastreó cómo los planetas cercanos crecieron y chocaban entre sí, se dieron cuenta de que al menos el 20% de los accidentes involucraban organismos similares. No parece ser mucho, pero es diez veces más que las estimaciones anteriores.

Colisiones del tamaño de Plutón

Sin embargo, la teoría del impacto gigante no es del todo perfecta. Resulta que no todos los elementos de la luna y el manto de la Tierra son iguales. Es más, hay uno en particular que es lo suficientemente distinto para causar problemas: el tungsteno, y para ser más específicos, el tungsteno-182.

Según dos estudiosos, las rocas lunares tienen una mayor abundancia de tungsteno-182 que la Tierra, y la explicación que dan es bastante simple. Después de que la Tierra y la luna se formaron, las versiones más pesadas de tungsteno fueron entregados por una serie de colisiones de cuerpos celestes del tamaño de Plutón, lo suficientemente grandes para crear un alboroto, pero no tanto para crear (o destruir) más lunas.

Océano de magma flotante

Esta teoría dice que el impacto gigante atacó una nube de polvo y gas que orbitaba sobre la Tierra, sobrecalentándola y convirtiéndola en un disco giratorio de escombros fundidos, durante el tiempo suficiente para el intercambio de material con la Tierra. Luego de cientos de miles de años de intercambio, se formó la luna.

Las dos primeras teorías podrían explicar la huella digital similar entre la Tierra y la luna, pero no el tungsteno. Las tres teorías no están del todo probadas, y como casi todo lo que sabemos del universo, es solo hipótesis. Puede ser que nos estemos perdiendo de algo, quizás la respuesta es muy simple, pero aún no la podemos descifrar. Mientras tanto, la luna seguirá iluminándonos con su misterioso origen.

  


Valentina Pizarro

Periodista y guionista, un poco cantante y actriz. Heredé el amor por la ecología y el odio a la injusticia. San bernardina de tomo y lomo. Trato de ser buena persona.