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Wednesday 12 December 2018
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¿Nosotros “Salvar al Planeta”? ¡Por favor!

La soberbia del supuesto cometido de “Salvar la Tierra”, solapa el verdadero desafío: Salvarnos nosotros mismos. La revuelta interior y la escurría gratis de trasladar el narciso antropocentrismo hacia el liberador y saludable ecocentrismo, es el único futuro posible, para nosotros, los terrícolas.

Mural-Rivera.-La-ConquistaEl planeta siempre ha conseguido salvarse. Es obviamente más inteligente que nosotros los animales. Por eso el ideal de “salvar la tierra” y la biodiversidad, que siempre muta y recrea nuevas expresiones de lo que modestamente llamamos “vida”, se vuelve vacío y soberbio. La urgencia de justicia ambiental para el buen vivir de nosotros los humanos, los pobrecitos mortales, se evidencia en civilizaciones, pueblos completos, que han padecido y están padeciendo ecocidios y por lo tanto extinguiéndose.

Así como los tigres o los rinocerontes blancos, somos presa fácil de un mismo enemigo, que por supuesto, ha sido creado por quienes la vanidad del lucro y por lo tanto la mercancía, ha superado su naturaleza. Pero ¿Cuánto de eso se multiplica proporcional a la imitación que nosotros, los menos vanidosos y ricachones, hacemos del deseo inagotable por llenar un vacío de sentido? Somos nosotros como humanidad, y obviamente como siempre en crisis, los que debemos intentar ver cómo nos consumimos en un carrusel idiota de apariencias.

Adictos al dolor y la competencia; en buenas cuentas, a la mediocridad, nos condenamos a la contaminación. Todo el tiempo en krokodill moral, sin entender la estructura del asunto. La coordinación cósmica en la física del Universo. Algo que aun entendemos como mito. Como esoterismo. Y no logramos comprender que la naturaleza es perfecta. El sistema solar y todas las galaxias en una sintonía armónica. Menos nosotros. Que de verdad somos una enfermedad sobre el Tercer Planeta. ¡Entonces lo que hay que despertar es una consciencia de que somos nosotros los que debemos salvarnos! Hacernos responsables más allá de prometer reforestar la Patagonia mediante la venta de bonos de carbono a los Rockefeller o sacar una Ley de Glaciares que resulta ser la administración del mismo como otro bien de consumo. Todo lo que se regula en torno a los recursos naturales es para estipular su precio de compra y venta… olvidando su “valor”.

Es hora de dejarnos de webadas canutas en sus versiones religiosas o ateas que comparten la fijación ególatra del “hombre” como gran cosa y ver que somos una mala voláh. Que la Tierra, como el planeta de diamante y el de marihuana, el de venas y tendones, los de materia oscura, esos hechos de aleaciones de metales, es perfecto. Que lo que falla es “Ce moi”!!

Por eso, no jodamos más con los niños lisiados y la compasión barata por los accidentados por el miedo a ser como ellos. Seamos conscientes. Necesitamos ser solidarios todo el tiempo, partiendo por nosotros mismos. Querernos. Y sentirnos parte de un todo perfecto. Si no vemos belleza y siempre estamos atados al error, a andar con la trampa, salvando el chancho, estamos condenados a pensar que hay que salvar la Tierra y no una sociedad marcada por el capitalismo en su bizarra expresión de saquearlo todo, para hacer “cosas bonitas” para adornar nuestra inmundicia.

Hay que volver al bosque. A pensar y a vivir. A reencontrarse con eso que ya no tenemos en la memoria. Más la cagá no va a quedar. Eso es seguro.

  


Karen Hermosilla

Soy una reverde por naturaleza. Quiero que esta civilización se escurra de una vez y traslade su narciso antropocentrismo a un razonable ecocentrismo. No les compro a los shustentables que apoyan el capitalismo verde y la RSE.